Estaba segura de que no lo habia visto antes. Como era alto y musculoso, la silla escolar de plastico en la que estaba sentado parecia de juguete. Tenia el pelo de color marron y corto. Parecia de mi edad, quiza un año mas, y habia pegado el culo al fondo de la silla, en una postura lamentable, con una mano medio metida en su bolsillo de sus vaqueros oscuros. Mire hacia otro lado, porque de pronto fui consciente de que hiba hecha una pena. Llevaba uns vaqueros viejos que alguna vez habian sido ajustados, pero que ahora me colgaban por todas partes, y una camiseta amarilla de un grupo de musica que ya no me gustaba. En cuanto al pelo, lo llevaba cortado a lo paje, y ni siquiera me habia molestado en cepillarmelo. Ademas tenia los mofletes ridiculamente inflados, como una ardilla, un efecto colateral del tratamiento. Parecia una persona de proporciones normales como un globo por la cabeza. Eso por no hablar de los tobillos hinchados. Pero le lance una mirada y vi que sus seguian clavados en mi.
Me pregunte por que la gente lo llamaba <<contacto>> visual.
Me dirigi al corro y me sente al lado de Hernan, a dos sillas de distancia del chico. Volvi a echar un vistazo, y seguia mirandome.
Les digo una cosa: estaba buenisimo. Si un chico que no esta bueno te mira de arriba abajo, en el mejor de los casos te sientes incomoda, y, en el peor, te sientes agredida. Pero un chico que esta bueno...en fin.
Saque el movil y pulse una tecla para ver la hora: las 16:59. El corro se completo con los infelices sdolescentes de doce a dieciocho años, y entonces Patrick empezo la oracion de la serenidad: <<Dios, concedeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las que no puedo cambiar y sabiduria para entender la diferencia>>. El chico seguia mirandome. Sentia que me ruborizaba.
Al final decidi que la mejor estrategia era mirarlo yo a el. Al fin y al cabo, los chicos no tienen el monopolio de las miradas. Asi que lo obeserve detenidamente mientras Patrick por enesima vez que era importante, etc. y enseguida la cosa se combirtio en una competicion de miradas. Al rato el chico sonrio y desbio por fin sus ojos marrones. Cuando volvio a mirarme, alce las cejas para darle a entender que yo habia ganado.
El chico encogio los hombros. Patrick siguio hasta que llego el momento de las presentaciones.
- Hernan, quizas te gustaria empezar hoy. Se que estas pasando algo dificil.
- Si- contesto Hernan- Me llamo Hernan y tengo diecisiete años. Parecen que tienen que operarme dentro de dos semanas. Despues de la operacion quedare ciego. No me quejo ni nada de eso, porque se que muchos de nosotros esta peor, pero bueno, en fin, ser ciego es una mierda. Aunque mi novia me ayuda, y amigos como Pedro.
Señalo con la cabeza al chico, que ahora tenia nombre.
- En fin- continuo diciendo Hernanc mirandose las manos, con las que habia formado una especie de tipi-, no hay nada que hacer.
- Puedes contar con nosotros Hernan- dijo Patrick - Vamos a decirselo a Hernan chicos.
Y hablamos todos a la vez:
- Puedes contar con nosotros Hernan.
El siguiente era Michael de doce años. Tenia leucemia. Siempre habia tenido leucemia. Estaba bien. ( O sea habia dicho que habia tomado el ascensor).
Linda tenia dieciseis años y era lo bastante guapa para ser objeto de las miradas de todos los hombres que habia hay. Era una chica con un cancer de apendice que habia remitido hacia mucho tiempo.
Intervinieron otros cinco chicos antes que le tocara a el. Cuando le toco, sonrio ligeramente. Tenia una voz grabe, ardiente y terriblemente sexy:
- Me llamo Pedro Alfonso, Tengo diecisiete años. Hace un año y medio me diagnosticaron osteosarcosma. Pero estoy aqui solo porque Hernan me lo habia pedido.
- ¿Y como estas? - le pregunto Patrick.
- Muy bien - esbozo una sonrisa torcida -. Estoy en una montaña rusa, que no hace mas que subir, amigo mio.
Cuando me llego el turno dije:
- Me llamo Paula y tengo dieciseis años. Cancer de tiroides que ha pasado a los pulmones. Estoy bien.
La hora habia pasado enseguida. Se contaron peleas, batallas ganadas en guerras que sin duda se perderian. Se aferraban a la esperanza. Se hablo de la familia, tanto bien como mal. Estaban todos de acuerdo en que los amigos no los entendian. Se derramaron en lagrimas y se recibio consuelo. Ni Pedro Alfonso ni yo volvimos a hablar hasta que Patrick dijo:
- Pedro talvez te gustaria compartir tus miedos con el grupo.
- ¿Mis miedos?
- Si.
- Me da miedo el olvido.- Hablo sin pensarlo un segundo - Lo temo como al ciego que le da miedo la oscuridad.
- No te adelantes- dijo Hernan esbozando una media sonrisa.
- ¿He sido poco delicado? - Pregunto Pedro -Puedo ser bastante ciego con los sentimientos de los demas.
Hernan se reia, pero Patrick levanto un dedo amonestador:
- Pedro, por favor, sigamos contigo y tu lucha, ¿Has dicho que te da miedo el olvido?
- Si, eso he dicho - Contesto Pedro
Patrick parecia perdido.
- Bueno ¿Alguien quiere hablar de este tema?
Yo habiaexistia. Era una persona bastante timida, de las que no levantan la mano.
Pero una vez decidi hablar. Levante ligeramente la mano.
- ¡Paula! - exclamo Patrick con evidente alegria.
Mire a Pedro Alfonso, que me devolvio la mirada. Sus ojos eran tan marrones que casi podias verte en ellos.
- Llegara el dia en que todos nosotros estaremos muertos - dije - Todos nosotros. Llegara el dia en que no quedara un ser humano que recuerde que alguna vez halla existio alguien o que alguna de nuestra especie halla hizo algo. Todo lo que hemos hecho habra existido para nada. Quiza ese dia llegue porto o talvez tarde unos millones de años. No sobrebimos para siempre. Hubo tiempo de que los organismos tuvieran conciensa de si mismos, y habra tiempo despues. Y si te preocupa que sea inevitable que el hombre caiga en el olvido, te aconsejo que ni lo pienses. Dios sabe lo que hace todo el mundo.
Cuando acabe, la sala quedo en bastante silencio. Observe una amplia sonrisa en la cara de Pedro, no la media sonrisita del chico que pretendia ser sexy mientras me miraba fijamente, sino su sonrisa de verdad, demasiado para su cara.
- Me estan jodiendo - dijo Pedro - que chica mas rara.
Ninguno de los dos volvimos a decir nada hasta que termino la reunion. Al finas tubimos que tomarnos de las manos. Patrick comenzo otra oracion.
Cuando Patrick acabo, pronunciamos todos una estupida frase
- HOY ES MEJOR DIA DE NUESTRA VIDA - y se dio por finalizada la sesion. Pedro Alfonso se levanto de su silla y vino hacia a mi. Sus andares eran tan torcidos como su sonrisa. Era mucho mas alto que yo, pero se quedo a cierta distancia de mi, asi que no tube que estirar el cuello para mirarlo a los ojos.
- ¿Como te llamas? - me pregunto
- Paula
- Me refiero a tu nombre completo
- Ah...Paula Chaves Schults
Estaba apunto de decirme algo pero Hernan se acerco.
- Espera - añadio Pedro levantando un dedo, y se volvio a Hernan - Ha sido mucho peor de lo que decias -
- Te dije que era una pena
- ¿Porque pierdes el tiempo en estas cosas?
- No lo se. Quiza ayuda.
Pedro se acerco a su amigo creyendo que no lo oiria.
- ¿Esta chica suele venir?
No oi el comentario de Hernan, pero Pedro le contesto:
- Se lo dire.
CONTINUARA...
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comenten aca o en mi tw es @LucianaPaoliter
viernes, 24 de enero de 2014
martes, 31 de diciembre de 2013
Capitulo 1 Primera Parte
A finales del invierno de mi decimoséptimo año de vida, mi madre llego a la conclusión de que estaba deprimida, seguramente porque apenas salia de casa, pasaba mucho tiempo en cama, leía el mismo libro una y otra vez, casi nunca comía y dedicaba buena parte de mi abundante tiempo libre a pensar en la muerte.
Cuando leemos un folleto sobre el cáncer, una pagina web o lo que sea, vemos que sistematicamente incluyen la depresión entre los efectos colaterales del cáncer. La depresión es un efecto colateral de estar muriéndose. (El cáncer también es un efecto colateral de estar muriéndose. La verdad es que casi todo lo es.) Aunque mi madre creía que debería someterme a un tratamiento, así que me llevo a mi medico de cabecera, el doctor Jim, que estubo de acuerdo en que estaba hundida en una depresión total y paralizante, que había que cambiarme la medicación y que además debía asistir todas las semanas a un grupo de apoyo.
El grupo de apoyo ponía en escena a un elenco cambiante de personajes en diversos estadios de enfermedad tumoral ¿Por que el elenco era cambiante? Un efecto colateral de estar muriéndose.
El grupo de apoyo era de lo mas deprimente, por supuesto. Se reunía cada miércoles en el sótano de una iglesia episcopal de piedra con forma de cruz. Nos sentábamos en corro justo en medio de la cruz, donde se habrían unido las dos tablas de madera, donde habría estado el corazón de Jesús.
Me di cuenta porque Patrick, el líder del grupo de apoyo y la única persona en la sala que tenia mas de dieciocho años, hablaba sobre el corazón de Jesús en cada puñetera reunión, y decía que nosotros, como jóvenes supervivientes del cáncer, nos sentábamos justo en el sagrado corazón de Cristo, y todo ese rollo.
En el corazón de Dios las cosas funcionaban así: los seis, o siete, o diez chicos que formabamos el grupo entrabamos a pie o en silla de ruedas, echábamos mano a un decrépito surtido de galletas y limonada, nos sentábamos en el <<circulo de la confianza>> y escuchábamos a Patrick, que nos contaba por enésima vez la miserable y depresiva historia de su vida: que tuvo cáncer en los huevos y pensaban que se moriría, pero no se murió, y ahora aquí esta, todo un adulto en el sótano de una iglesia en la ciudad que ocupa 137 de la lista de las ciudades mas bonitas de Estados Unidos, divorciado, adicto a los videojuegos, casi sin amigos, que a duras penas se gana la vida explotando su pasado cacerigeno, que intenta sacarse poco a poco un master que no mejorara sus expectativas laborales y que espera, como todos nosotros, que caiga sobre el la espada de Damocles y le proporcione el alivio del que se libro hace muchos años, cuando el cáncer le invadiolos cojones, pero le dejo lo que solo un alma muy generosa llamaria vida.
¡Y TAMBIÉN USTEDES PUEDEN TENER ESA GRAN SUERTE!
Una vez concluido el circulo, Patrick siempre preguntaba si alguien quería compartir algo. Y entonces empezaban las pajas del grupo, y todo el mundo hablaba de pelear, luchar, vencer, retroceder y hacerse escaneres. Para ser justa como Patrick, debo decir que también nos dejaba hablar de la muerte, aunque la mayoría de ellos no estaban muriéndose. La mayoría de ellos llegarían a adultos como Patrick.
Lo único positivo del grupo de apoyo era Hernan, un chico de cara alargada, flacucho y con el pelo rubio y liso cayendole sobre un ojo. Y sus ojos eran el problema. Tenia un extraño y poco frecuente cáncer de ojos. De niño le habían extirpado un ojo, y ahora lleva unas gafas de culo de botella que hacían que sus ojos parecieran inmensos (los dos, el real y el de cristal), como si todo su cara se redujera a ese ojo falso y ese ojo verdadero, que te miraban fijamente. Hernan y yo nos comnicabamos casi exclusivamente con la mirada. Cada vez que halguien hablaba de dietas contra el cáncer o por otra cosa relacionada a como curar el cáncer, me lanzaba una mirada. Yo movía ligeramente la cabeza y resoplaba a modo de respuesta. El grupo de apoyo era muy pesado, y a las pocas semanas casi tenían que llevarme a rastras. De hecho, el miércoles que conocí a Pedro Alfonso había hecho todo lo posible por liberarme de el mientras veía con mi madre la tercera etapa de una maraton de doce horas de America's Nex Top Model, un reality show de la temporada anterior, sobre chicas que quieren ser modelos, que tengo que admitir, que ya había visto, pero me daba igual.
Yo: me niego a ir al grupo de apoyo.
Mi madre: uno de los síntomas de la depresión es no tener interés en nada.
Yo: dejame ver el reality, por favor. Es hacer algo.
Mi madre: ver la television no es algo.
Yo: uf, mama, por favor.
Mi madre: Paula, eres adolecente. Ya no eres una niña pequeña. Tienes que hacer amigos, salir de casa y vivir la vida.
Yo: si quieres que sea adolescente, no me mandes al grupo de apoyo. Comprame un DNI falso para que pueda ir al boliche, beber vodka y fumar porros.
Mi madre: para empezar, tu no fumas porros.
Yo: mira, eso lo sabría si me conseguieras un DNI falso.
Mi madre: vas a ir al grupo de apoyo.
Yo: UUUUUFFFFFFF.
Mi madre: Paula, te mereces un vida.
Me calle, aunque no llegaba a entender que tenia que ver ir al grupo de apoyo con la vida. Aun así, acepte ir después de negociar mi derecho a grabar los episodios del reality que iba a perderme.
Fui al grupo de apoyo por la misma razón por la que hacia tiempo había permitido que enfermaras que solo habían estudiado un año y medio para sacarse el titulo me encenenaran con productos quimicos de nombres exoticos: quería que mis padres estuvieran contentos. Solo hay una cosa en el mundo mas jodida que tener cáncer a los dieciséis años, y es tener un hijo con cáncer.
Mi madre se paro en doble fila detrás de la iglesia a las 16:56. Fingí trastear un segundo con mi bombona de oxigeno solo para perder tiempo.
-¿Quieres que te la entre?
-No, esta bien- conteste.
-Te quiero- me dijo mi madre cuando salí de coche.
-Y yo a ti, mama. Nos vemos a las seis.
-Haz amigos!- exclamo por la ventanilla mientras me alejaba.
No quise subir el ascensor porque en el grupo de apoyo, subir el ascensor significa que estas en las ultimas, así que baje por la escalera. Agarre una galleta, me llene una vaso de plástico de limonada y me di la vuelta.
Un chico me miraba FIJAMENTE.
CONTINUARA...
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bueeeh acaa esta el primeer cap, part unooo! estaa nochee seguiree subiendoo! que tengan feliz añoo! besoos! pueden comentar aca o en mi tw @LucianaPaoliter besoos!♥
Cuando leemos un folleto sobre el cáncer, una pagina web o lo que sea, vemos que sistematicamente incluyen la depresión entre los efectos colaterales del cáncer. La depresión es un efecto colateral de estar muriéndose. (El cáncer también es un efecto colateral de estar muriéndose. La verdad es que casi todo lo es.) Aunque mi madre creía que debería someterme a un tratamiento, así que me llevo a mi medico de cabecera, el doctor Jim, que estubo de acuerdo en que estaba hundida en una depresión total y paralizante, que había que cambiarme la medicación y que además debía asistir todas las semanas a un grupo de apoyo.
El grupo de apoyo ponía en escena a un elenco cambiante de personajes en diversos estadios de enfermedad tumoral ¿Por que el elenco era cambiante? Un efecto colateral de estar muriéndose.
El grupo de apoyo era de lo mas deprimente, por supuesto. Se reunía cada miércoles en el sótano de una iglesia episcopal de piedra con forma de cruz. Nos sentábamos en corro justo en medio de la cruz, donde se habrían unido las dos tablas de madera, donde habría estado el corazón de Jesús.
Me di cuenta porque Patrick, el líder del grupo de apoyo y la única persona en la sala que tenia mas de dieciocho años, hablaba sobre el corazón de Jesús en cada puñetera reunión, y decía que nosotros, como jóvenes supervivientes del cáncer, nos sentábamos justo en el sagrado corazón de Cristo, y todo ese rollo.
En el corazón de Dios las cosas funcionaban así: los seis, o siete, o diez chicos que formabamos el grupo entrabamos a pie o en silla de ruedas, echábamos mano a un decrépito surtido de galletas y limonada, nos sentábamos en el <<circulo de la confianza>> y escuchábamos a Patrick, que nos contaba por enésima vez la miserable y depresiva historia de su vida: que tuvo cáncer en los huevos y pensaban que se moriría, pero no se murió, y ahora aquí esta, todo un adulto en el sótano de una iglesia en la ciudad que ocupa 137 de la lista de las ciudades mas bonitas de Estados Unidos, divorciado, adicto a los videojuegos, casi sin amigos, que a duras penas se gana la vida explotando su pasado cacerigeno, que intenta sacarse poco a poco un master que no mejorara sus expectativas laborales y que espera, como todos nosotros, que caiga sobre el la espada de Damocles y le proporcione el alivio del que se libro hace muchos años, cuando el cáncer le invadiolos cojones, pero le dejo lo que solo un alma muy generosa llamaria vida.
¡Y TAMBIÉN USTEDES PUEDEN TENER ESA GRAN SUERTE!
Una vez concluido el circulo, Patrick siempre preguntaba si alguien quería compartir algo. Y entonces empezaban las pajas del grupo, y todo el mundo hablaba de pelear, luchar, vencer, retroceder y hacerse escaneres. Para ser justa como Patrick, debo decir que también nos dejaba hablar de la muerte, aunque la mayoría de ellos no estaban muriéndose. La mayoría de ellos llegarían a adultos como Patrick.
Lo único positivo del grupo de apoyo era Hernan, un chico de cara alargada, flacucho y con el pelo rubio y liso cayendole sobre un ojo. Y sus ojos eran el problema. Tenia un extraño y poco frecuente cáncer de ojos. De niño le habían extirpado un ojo, y ahora lleva unas gafas de culo de botella que hacían que sus ojos parecieran inmensos (los dos, el real y el de cristal), como si todo su cara se redujera a ese ojo falso y ese ojo verdadero, que te miraban fijamente. Hernan y yo nos comnicabamos casi exclusivamente con la mirada. Cada vez que halguien hablaba de dietas contra el cáncer o por otra cosa relacionada a como curar el cáncer, me lanzaba una mirada. Yo movía ligeramente la cabeza y resoplaba a modo de respuesta. El grupo de apoyo era muy pesado, y a las pocas semanas casi tenían que llevarme a rastras. De hecho, el miércoles que conocí a Pedro Alfonso había hecho todo lo posible por liberarme de el mientras veía con mi madre la tercera etapa de una maraton de doce horas de America's Nex Top Model, un reality show de la temporada anterior, sobre chicas que quieren ser modelos, que tengo que admitir, que ya había visto, pero me daba igual.
Yo: me niego a ir al grupo de apoyo.
Mi madre: uno de los síntomas de la depresión es no tener interés en nada.
Yo: dejame ver el reality, por favor. Es hacer algo.
Mi madre: ver la television no es algo.
Yo: uf, mama, por favor.
Mi madre: Paula, eres adolecente. Ya no eres una niña pequeña. Tienes que hacer amigos, salir de casa y vivir la vida.
Yo: si quieres que sea adolescente, no me mandes al grupo de apoyo. Comprame un DNI falso para que pueda ir al boliche, beber vodka y fumar porros.
Mi madre: para empezar, tu no fumas porros.
Yo: mira, eso lo sabría si me conseguieras un DNI falso.
Mi madre: vas a ir al grupo de apoyo.
Yo: UUUUUFFFFFFF.
Mi madre: Paula, te mereces un vida.
Me calle, aunque no llegaba a entender que tenia que ver ir al grupo de apoyo con la vida. Aun así, acepte ir después de negociar mi derecho a grabar los episodios del reality que iba a perderme.
Fui al grupo de apoyo por la misma razón por la que hacia tiempo había permitido que enfermaras que solo habían estudiado un año y medio para sacarse el titulo me encenenaran con productos quimicos de nombres exoticos: quería que mis padres estuvieran contentos. Solo hay una cosa en el mundo mas jodida que tener cáncer a los dieciséis años, y es tener un hijo con cáncer.
Mi madre se paro en doble fila detrás de la iglesia a las 16:56. Fingí trastear un segundo con mi bombona de oxigeno solo para perder tiempo.
-¿Quieres que te la entre?
-No, esta bien- conteste.
-Te quiero- me dijo mi madre cuando salí de coche.
-Y yo a ti, mama. Nos vemos a las seis.
-Haz amigos!- exclamo por la ventanilla mientras me alejaba.
No quise subir el ascensor porque en el grupo de apoyo, subir el ascensor significa que estas en las ultimas, así que baje por la escalera. Agarre una galleta, me llene una vaso de plástico de limonada y me di la vuelta.
Un chico me miraba FIJAMENTE.
CONTINUARA...
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viernes, 27 de diciembre de 2013
Prologo
Emotiva,
irónica y afilada. Una novela teñida de humor y de tragedia que habla de
nuestra capacidad para soñar incluso en las circunstancias más
difíciles.
A Paula y a Pedro les gustaría tener vidas mas comunes. Algunos dirían que no han nacido con estrella, que su mundo es injusto.
Paula y Pedro son solo adolescentes, pero si algo les ha enseñado el cáncer que ambos padecen es que no, solo existe el hoy y el ahora. Y por ello, con la intención de hacer realidad el mayor deseo de Paula -conocer a su escritor favorito- , cruzaran juntos el Atlántico para vivir una aventura a contrarreloj, tan catártica como desgarradora. Destino: Amsterdam, el lugar donde reside el enigmático y malhumorado escritor, la única persona que tal vez pueda ayudarlos a ordenar las piezas del enorme rompe cabezas del que forman parte...
espero que les guste el libro como a mi , mi twitter es @LucianaPaoliter avisen a quien quiere que le pase la novela! BAY! besoos! :3
A Paula y a Pedro les gustaría tener vidas mas comunes. Algunos dirían que no han nacido con estrella, que su mundo es injusto.
Paula y Pedro son solo adolescentes, pero si algo les ha enseñado el cáncer que ambos padecen es que no, solo existe el hoy y el ahora. Y por ello, con la intención de hacer realidad el mayor deseo de Paula -conocer a su escritor favorito- , cruzaran juntos el Atlántico para vivir una aventura a contrarreloj, tan catártica como desgarradora. Destino: Amsterdam, el lugar donde reside el enigmático y malhumorado escritor, la única persona que tal vez pueda ayudarlos a ordenar las piezas del enorme rompe cabezas del que forman parte...
Rebosante de agudeza y esperanza, Bajo La Misma Estrella es la novela que ha catapultado a John Green al éxito. Una historia que explora cuan exquisita, inesperada y trágica puede ser la aventura de saberse vivo y querer a alguien.
-------------------------------------------------------------------------------------espero que les guste el libro como a mi , mi twitter es @LucianaPaoliter avisen a quien quiere que le pase la novela! BAY! besoos! :3
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